El anillo de Ion Riva: un bucle infinito entre la tierra y el mar.

En la costa del Mar Negro, un "santuario flotante" atraviesa un valle sin llegar a perforarlo. Una estructura arquitectónica suspendida, diseñada por Snøhetta, que redefine la relación entre hábitat, territorio y movimiento.

En las afueras de Estambul, donde la ciudad da paso al denso bosque y al terreno accidentado de Beykoz, el proyecto Ion Riva despliega una nueva forma de habitar el paisaje. En este entorno salvaje, cobra forma The Ring, una icónica estructura circular concebida por la firma noruega Snøhetta. Elevada sobre un desfiladero como en perfecto equilibrio, esta estructura parece desafiar la gravedad para integrarse mejor en su entorno.

La imagen es inmediata: un anillo suspendido sobre el suelo, una aparición casi surrealista que parece flotar en el paisaje. Pero más allá de su impactante efecto visual, esta forma actúa como un importante recurso espacial y ecológico. Al elevarse de esta manera, la estructura deja el terreno intacto, permitiendo que la fauna local y los cursos de agua fluyan libremente bajo el edificio, preservando así la continuidad de los ecosistemas. La arquitectura no se limita a conectar dos orillas: transforma nuestra experiencia del lugar. A medida que avanzamos por esta curva aparentemente infinita, nuestra mirada se desliza de un punto a otro, entre la densa vegetación y el horizonte del Mar Negro, sin encontrar jamás una interrupción abrupta.

Concebido como un santuario flotante, este proyecto ofrece una experiencia de vida continua en una finca de 84 hectáreas. El círculo dicta un movimiento sin principio ni fin, donde la arquitectura se desvanece en el fondo, dando paso a un viaje sensorial. Ya no se trata de ocupar un objeto estático, sino de recorrer un paisaje en constante transformación. Alrededor de esta estructura central, Ion Riva se despliega en fragmentos. Las viviendas, casi mil en total, incluyendo aproximadamente 400 diseñadas por Snøhetta y distribuidas entre tres estudios, se integran en la topografía sin un plano rígido, adaptándose a las pendientes naturales y a las líneas de fuerza del terreno. Esta organización orgánica evita cualquier uniformidad y mantiene una escala humana, en conexión directa con los elementos.

El propio emplazamiento se convierte en el verdadero arquitecto. Los edificios siguen los contornos naturales del terreno en lugar de forzarlos, revelando un enfoque donde la arquitectura complementa la vida en vez de transformarla. Esta comprensión matizada del paisaje confiere al proyecto una sutil coherencia. La luz desempeña un papel crucial en esta percepción: los volúmenes están diseñados para capturar las variaciones atmosféricas de la costa turca y reflejar sus sutiles matices en los espacios. Nada es estático; las viviendas existen dentro de una temporalidad dictada por el paso del sol y las estaciones.

Los materiales elegidos por Snøhetta refuerzan este compromiso con la sostenibilidad. El uso de piedra local y madera de origen regional crea una paleta sobria que armoniza directamente con las texturas del paisaje. Estos materiales de bajo impacto ambiental se complementan con sistemas de recolección de agua de lluvia y reciclaje de aguas grises, con el objetivo de reducir el consumo de agua potable en un 50 %, mientras que los paneles solares conectados a la red eléctrica completan el sistema energético.

Más allá de su forma, el proyecto invita a una profunda reflexión sobre la diversidad de usos. El Anillo alberga espacios dedicados al bienestar y a actividades colectivas en su centro de longevidad, mientras que el resto de la finca incorpora áreas de permacultura, jardines regenerativos y una academia ecuestre. Aquí, los espacios habitables se conciben como un ecosistema holístico, donde el ocio, la salud y la agricultura se interconectan para crear un estilo de vida sostenible y respetuoso. La circulación peatonal estructura todo el recinto, uniendo sus diversas partes a través de corredores verdes con gran biodiversidad y senderos que ofrecen vistas panorámicas.

Este proyecto refleja un cambio radical en el diseño de viviendas contemporáneas. El enfoque ya no se centra únicamente en la forma construida, sino en la calidad de las relaciones que fomenta: con el entorno, con los demás y con el tiempo. Los primeros proyectos finalizados, cuya entrega se prevé a partir de 2027, nos permitirán evaluar la capacidad de esta visión para restaurar de forma sostenible este paisaje costero.

Informaciones prácticas :
Ion Riva – Invernadero y El Anillo
Fecha de entrega prevista: junio de 2027

www.snohetta.com

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