Palle Steen Christensen, el arquitecto de la ilusión escénica

Con más de 80 producciones en su haber, este escenógrafo danés defiende un enfoque discreto y poco convencional: mimetizarse con la obra en lugar de imponer un estilo propio. Este enfoque le valió el título de Caballero de la Orden de Dannebrog en 2021.

Figura destacada de la escenografía danesa contemporánea, Palle Steen Christensen crea mundos teatrales donde la poesía visual se fusiona con la emoción dramática. Afincado en Copenhague, este escenógrafo ha diseñado más de 80 producciones en Dinamarca, Suecia y Alemania, incluyendo unas 30 para el prestigioso Teatro Real Danés de Copenhague, en sus escenarios dedicados al teatro, la ópera y el ballet. En 2021, su trabajo fue reconocido con la Orden de Dannebrog, galardón otorgado por la reina Margarita II de Dinamarca.

Pero lo que realmente distingue a Palle Steen Christensen en el panorama teatral europeo reside en su capacidad para integrarse a la perfección en las obras que diseña. Mientras que algunos escenógrafos imponen una firma visual inmediatamente reconocible, él defiende un enfoque profundamente colaborativo. Para Christensen, un diseño escénico nunca debe existir por sí mismo: debe responder a la puesta en escena, a los actores, al texto y al ritmo de la representación. Como explica, el mismo Hamlet podría adoptar formas radicalmente diferentes según el director o el teatro que lo acoja.

Esta filosofía de adaptación fomenta un enfoque sumamente sutil. Cada escenografía se convierte en un delicado equilibrio entre presencia y retraimiento. El diseño escénico a veces se impone con fuerza, creando un impacto visual o perturbando la percepción del espectador; otras veces, por el contrario, debe desvanecerse para dar rienda suelta a la interpretación de los actores. Sus escenografías suelen poseer esta cualidad paradójica: una materialidad casi arquitectónica, pesada y escultórica, que, sin embargo, la luz penetra, anima y calienta. La oscuridad cobra vida, la masa se convierte en movimiento. Christensen considera esta tensión una de las decisiones más importantes de su oficio: saber cuándo ser espectacular y cuándo guardar silencio.

Este enfoque sensible se evidencia en algunas de sus producciones más impactantes. En 2018, diseñó la escenografía de Riget («El Reino»), una adaptación teatral de la aclamada serie de Lars von Trier, presentada en el Teatro Real Danés y dirigida por Nicolei Faber. La obra sumerge al público en un hospital donde la realidad clínica y el mundo espectral se entremezclan constantemente. Gracias a un escenario giratorio, cada rotación revela un espacio nuevo e inesperado, que oscila entre la comedia absurda y el horror sobrenatural. La monumental puesta en escena evoca los paisajes mitológicos y brumosos que rodean el hospital, reforzando la inquietante atmósfera característica del universo de von Trier.

Al año siguiente, Christensen se embarcó en uno de sus proyectos más ambiciosos con Snedronningen («La Reina de las Nieves»), una ópera de Hans Abrahamsen inspirada en el cuento de hadas de Andersen, dirigida por Francisco Negrin. Para este estreno mundial en la Ópera Real Danesa, desarrolló un lenguaje visual basado en la geometría cristalina. El proyecto impulsó al escenógrafo a experimentar con técnicas sin precedentes: para lograr una precisión perfecta en las formas, aprendió a programar para generar estructuras paramétricas tridimensionales. La escenografía también incorporó kilómetros de tiras LED que, bajo la dirección de los diseñadores de iluminación españoles del estudio Playmodes, transformaban constantemente el espacio escénico. El resultado fue un universo gélido, casi surrealista, donde la arquitectura digital y la poesía luminosa se fusionaron en una estética espectacular.

Por el contrario, algunas de las creaciones de Christensen exploran una materialidad más orgánica y cruda. En Ordet ("La Palabra"), presentada en el Folketeatret de Copenhague en 2021 y dirigida por Moqi Simon Trolin, imagina un vasto paisaje inspirado en las dunas y olas de la costa oeste danesa. Esta estructura monumental, que se asemeja a una inmensa escultura de cerámica oscura, literalmente aplasta a los actores y acentúa la dureza del mundo representado. La escenografía casi se convierte en una fuerza física, imponiendo su peso y presencia en el escenario. Concebida como una pieza única y gigantesca, evidencia el deseo del escenógrafo de crear entornos inmersivos en lugar de meros telones de fondo decorativos.

La obra de Christensen también revela un profundo interés por la psicología de los personajes. En Kældermennesket («Notas del subsuelo»), una adaptación de la novela de Dostoievski realizada en 2011 por The Red Room —una compañía afiliada al Royal Theatre— y dirigida por Rune David Grue, transforma el escenario en una instalación inmersiva. El protagonista, atrapado en su soledad y su obsesión con el mundo exterior, se mueve dentro de un universo bidimensional que representa la sociedad que desprecia. La escenografía se convierte aquí en un elemento fundamental, ofreciendo al actor un espacio vivo con el que interactuar, en lugar de un simple telón de fondo estático.

Esta capacidad para transitar entre la monumentalidad y la intimidad también se encuentra en Spilleren («El jugador»), presentada en 2022 en el Betty Nansen Teatret bajo la dirección de Elisa Kragerup. Para esta adaptación de Dostoievski, Christensen desarrolla una estética sutilmente surrealista a partir de una paleta casi monocromática. Esta economía cromática permite, a su vez, todos los contrastes visuales, especialmente cuando la acción se traslada a París: gigantescos abanicos se despliegan en el escenario, transformando la escenografía en una estética casi de cabaret.

Más allá de la diversidad de sus creaciones, Palle Steen Christensen defiende una visión profundamente vibrante del teatro. Para él, el escenario sigue siendo un lugar donde las leyes de la realidad pueden suspenderse. Busca que el público se sienta inquieto, asombrado, a veces incluso asustado. El teatro debe abrir un espacio para la fantasía y la revelación, capaz de transformar nuestra percepción del mundo.

Desde su estudio en Copenhague, donde trabaja rodeado de su familia, Christensen sigue abordando cada nuevo proyecto como una aventura incierta. Afirma que valora esta fase frágil en la que las ideas aún son tentativas, donde los errores y las dudas se convierten en la fuerza motriz de la creación. Es precisamente en esta exploración constante donde reside la singularidad de su obra: una escenografía concebida no como un estilo fijo, sino como una exploración infinita de las posibilidades del teatro contemporáneo.

pallesteen.dk

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