FORMAR COMO HORIZONTE 

Paul Salveson, Ventana, 2024, Cortesía del artista y Rodolphe Janssen, Bruselas

En el Instituto Sueco, la abstracción no se considera una herencia, sino un campo aún vigente. Al poner en diálogo la obra de Olle Bærtling con la de siete artistas contemporáneos, la exposición "Formas Abiertas" revive una utopía modernista y la confronta con el presente.

Olle Bærtling, Agra, 1959, cortesía de Bærtlingstiftelsen, Foto: Inu Enescu

En la obra de Olle Bærtling, existe una atracción irreductible hacia lo trascendente. Sus formas nunca se cierran, sus líneas rechazan el reconfortante equilibrio del confinamiento. Ya en la década de 1950, el artista sueco teorizó lo que denominó «forma abierta»: una geometría liberada del fondo, figuras proyectadas más allá del marco, una abstracción concebida como movimiento más que como composición. Para Bærtling, la pintura no consiste en organizar el espacio, sino en desplegarlo.

Presentada en el Instituto Sueco, la exposición abarca casi treinta años de esta investigación radical, yuxtaponiéndola con prácticas contemporáneas que, cada una a su manera, extienden, transforman o fragmentan el legado modernista. El propósito es sutil: crear un diálogo entre una figura icónica de la abstracción europea y artistas cuyas obras actuales cuestionan la geometría a través de experiencias sensoriales, arquitectónicas, textiles o políticas.

En la obra de Bærtling, el color nunca es meramente decorativo, sino un agente perceptivo que activa la retina y energiza el pensamiento. Triángulos inacabados, diagonales agudas y planos vibrantes componen una pintura en constante devenir. Esta inestabilidad afirma una abstracción abierta y descentrada, que tiende perpetuamente hacia lo trascendente, capaz de transmitir un movimiento tanto mental como cósmico. Una utopía, sin duda, pero una utopía estructuradora, de un creador que soñaba con un arte legible para todos, como un lenguaje universal.

Es precisamente esta promesa la que la exposición pone a prueba. Las obras de Cécile Bart, Rana Begum, Ulla von Brandenburg, Jacob Dahlgren, Bernd Ribbeck, Bella Rune y Brooklin A. Soumahoro no hacen referencia explícita a Bærtling, sino que siguen sus pasos, manteniendo cada una una distancia crítica. Transparencias, juegos de luz, estructuras modulares, gestos repetitivos y construcciones textiles: todas ellas son maneras de abrir la forma a otras temporalidades, otros cuerpos, otros usos.

Lo que está en juego aquí va más allá de consideraciones estilísticas. Subyace una cuestión más amplia: ¿qué queda hoy del ideal modernista de un lenguaje abstracto compartido? ¿Podemos seguir creyendo en una forma que conecte con todos, sin jerarquías ni narrativas impuestas? La exposición no ofrece una respuesta definitiva. Prefiere cambiar el enfoque, demostrando que la abstracción, lejos de ser un vocabulario cerrado, sigue siendo un campo de experimentación, impregnado de cuestiones estéticas, sociales y políticas contemporáneas.

En la escenografía, las obras de arte no están alineadas: respiran, interactúan entre sí y, a veces, se contradicen. Esta circulación crea menos un recorrido que un campo de fuerzas. La «forma abierta» aparece aquí no como un concepto histórico, sino como un método que consiste en rechazar la fijación, en mantener la obra de arte en un estado de tensión activa. 

En el Instituto Sueco, este diálogo entre pasado y presente adquiere una resonancia particular. Nos recuerda que la historia de la abstracción no es lineal ni cerrada, sino que se compone de repeticiones, transformaciones y reinvenciones. Y que ciertas utopías, aun debilitadas, siguen generando movimiento.

"Formularios abiertos"
instituto sueco

11, rue Payenne, París 3e
Del 20 de febrero al 19 de julio de 2026

paris.si.se

@Instituto Sueco

Jacob Dahlgren Foto Alexandra de Cossette

Experiencias y una cultura que nos definen

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