HÉLÈNE DELPRAT: UN ECLIPSE LUMINOSO EN EL CORAZÓN DE LA FUNDACIÓN MAEGHT

Hay artistas cuya presencia, aunque discreta, irradia a lo largo de toda su obra. Hélène Delprat es una de ellas. Con "¡Escucha! Es el Eclipse", título tomado de Alfred Jarry, la artista se hace cargo de la Fundación Maeght del 22 de marzo al 9 de junio de 2025, con una monografía tan rica como personal, comisariada por la curadora invitada Laurence Bertrand Dorléac.

Esta exposición, presentada en las galerías a nivel de jardín del edificio histórico, es mucho más que una retrospectiva: es un laberinto de imágenes, un inventario íntimo donde la memoria, la historia del arte y los fantasmas de la actualidad resuenan en un rompecabezas visual. Casi sesenta obras, incluyendo dos esculturas creadas específicamente para las piscinas exteriores, tejen una narrativa en ocho secuencias.

Hélène Delprat vive y trabaja en París, donde estudió y posteriormente impartió clases en la École des Beaux-Arts. Residente en la Villa Medici a principios de los años ochenta, se hizo famosa inicialmente en la Galerie Maeght, antes de retirarse voluntariamente de la escena artística. Sin embargo, este retiro al olvido nunca mermó su creatividad. «Siempre me ha gustado complicarme la vida», dice con suave ironía, fiel a su humor negro y su afición por lo absurdo.

Su arte se compone de collages temporales, huellas de la memoria y yuxtaposiciones impactantes. Encontramos figuras de Piero della Francesca y William Hogarth, pero también caricaturas de nuestra infancia, la Gazette Drouot y rostros de la actualidad. Imprime, recorta, fotocopia, pinta, filma, borda, clasifica… Un archivo poético donde cada fragmento se convierte en una metáfora.

A los dieciséis años, el joven Delprat descubrió el Museo Imaginario de Giacometti y Malraux en la Fundación Maeght. Este recuerdo inicial, como una vieja brasa, resurge hoy en un diseño expositivo que da testimonio de una emoción intacta. La elección de estos lugares, impregnados de memoria, no es insignificante. Prolonga una historia compartida en la que el artista regresa no como un conquistador, sino como un narrador de claroscuros.

En esta exposición, el trauma toma la forma de farsas visuales. El dolor se convierte en acertijos, las ausencias enmascaran presencias. Reímos, temblamos, reconocemos. Cada pieza, cada secuencia, funciona como un capítulo en una bitácora sensorial. El dibujo coquetea con la radio, el vídeo roza el teatro, la pintura se abre a la escultura. Nada es fijo, todo es un rastro, un intento, una estrategia de supervivencia.

«Mi arte es un jeroglífico», confiesa. Y quizás sea en este entrelazamiento lúdico y trágico donde reside el poder de su obra. Se invita al visitante a deambular, no a comprender, sino a sentir. Los títulos son impactantes, los formatos, desbordantes. Algunos lienzos se extienden casi diez metros, otros se esconden en un rincón sombrío. Todo dialoga con el lugar: las piedras, los estanques, los árboles.

Laurence Bertrand Dorléac, comisaria de este "eclipse", orquesta el conjunto con su característico rigor poético. Especialista en arte en tiempos de guerra, despliega aquí otra forma de lucha: la de la intimidad, la imaginación y la memoria que se niegan a olvidar. La escenografía misma parece tejida como un sueño despierto, en el que se invita al visitante a perderse.

En una época de ritmo acelerado, la exposición de Hélène Delprat nos recuerda que la lentitud es una forma de resistencia. Que el arte aún puede ser un enigma, un refugio, una forma de pensar diferente. Que no necesita explicación para existir. El eclipse predicho es, por lo tanto, todo menos una desaparición: es una iluminación, una epifanía.

Fundación Maeght
623 Chemin des Gardettes, Saint-Paul-de-Vence
Exposición del 22 de marzo al 9 de junio de 2025 
fondation-maeght.com

helenedelprat.com 

galeriegaillard.com 

hauserwirth.com

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