Tras el estudio MEP de 2021, presentamos las inquietantes obras textiles y fotográficas de la artista japonesa Mari Katayama, presentadas en la Project Room de la galería Suzanne Tarasiève.
« Hermoso como el encuentro casual en una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas. Adoptado por los surrealistas, este famoso verso de los Chants de Maldoror del conde de Lautréamont (publicado en 1869) resuena extrañamente frente a la sofisticada puesta en escena de Mari Katayama.
Hay efectivamente surrealismo –un surrealismo a veces “barroco”– en los autorretratos del artista japonés (nacido en 1987).
Autorretratos fotográficos donde lo maravilloso se codea con lo doloroso, y donde la intimidad herida toca lo universal. Tras perder ambas piernas a los nueve años debido a una rara enfermedad congénita que le provocó una malformación en la mano izquierda, Mari Katayama ha hecho arte de su anormalidad. Transgrediendo los cánones de belleza, exhibe su cuerpo dañado, con o sin prótesis, sublimado por adornos y otros accesorios que ella misma cose.

Impresión c, enmarcada / 90 x 60 cm (35 3/8 x 23 5/8 pulgadas) / ed 1/5 + 2 AP
Cortesía de la Galería Suzanne Tarasieve, París © Mari Katayama

Impresión c, enmarcada / 180 x 120 cm (70 7/8 x 47 1/4 pulgadas) / ed 1/3 + 2 AP
Cortesía de la Galería Suzanne Tarasieve, París © Mari Katayama

Cortesía de la Galería Suzanne Tarasieve, París © Mari Katayama
En Shell (2016), interpretada como una mujer-pulpo en su serie "Espectador", donde aparece sentada en la playa adornada con prótesis con forma de tentáculo, reina entre un aluvión de adornos llamativos junto a su doble cosida a mano: una puesta en escena de lo más inquietante. Combinando audacia y virtuosismo, llega incluso a mostrar sus piernas en primer plano en una serie casi abstracta de 2019 titulada "En el agua", donde los criterios tradicionales de belleza y fealdad se quiebran, dando paso a una poesía que roza lo sublime.
Lejos de esta abstracción, la serie Possession, presentada por primera vez en Francia en la Galería Suzanne Tarasiève, juega con el preciosismo y la acumulación. Los objetos personales de la artista se disponen sobre un fondo negro para componer el escenario de 22 fotografías que fusionan el autorretrato con la naturaleza muerta. Esta hibridación de géneros permite a Mari Katayama explorar la cuestión de la posesión: de objetos, pero también de su cuerpo y su identidad.
“MARIDO KATAYAMA”
GALERÍA SUZANNE TARASIÈVE
7, RUE PASTOURELLE, PARÍS 3º
HASTA EL 25 DE NOVIEMBRE DE 2023
SUZANNE-TARASIEVE.COM
@KATAYAMARI








