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LAS FÁBULAS PICTÓRICAS DE GUSTAVO NAZARENO

Con sus pinturas y dibujos al carboncillo, el artista visual brasileño nos cuenta sus propias fábulas basadas en historias culturales, religiosas y espirituales veneradas en África y América Latina.

© Gustavo Nazareno, Cortesía de Opera Gallery

Las obras de Gustavo Nazareno son cautivadoras. Este prodigio autodidacta de 30 años, residente en São Paulo desde hace siete, ya posee todas las cualidades de un maestro. Sus óleos y dibujos al carboncillo se inspiran en una multitud de influencias artísticas. Se inspira en las mitologías y tradiciones religiosas afrolatinas (Candomblé, Umbanda, Santería, Vudú), las creencias espirituales de las deidades orishas originarias de África, la iconografía renacentista y barroca (Caravaggio) y la estética de la moda y la fotografía de alta costura.

Sus enigmáticas imágenes representan escenas de sus propias fábulas imaginadas, jugando con la difusa línea entre la fe, la ficción y la investigación. En su obra, Gustavo Nazareno emplea el claroscuro, el arte textil y la escenografía. Crea bocetos que luego recrea como tableaux vivants vistiendo maniquíes de madera en miniatura.
Este trabajo preliminar sirve de referencia para sus representaciones visuales. Para esta representación dramática entre sombras y luz, trabaja a la luz de las velas en su estudio, aplicando polvo de carbón al papel, que luego golpea con las yemas de los dedos.

ENTRE AMBIGÜEDAD Y DUALIDAD

Su universo visual explora las tensiones y similitudes entre la realidad y la ficción, el bien y el mal, Dios y el hombre, explorando los encuentros y las conexiones entre figuras humanas y deidades. Sus obras se despliegan en retratos de figuras ataviadas con majestuosas túnicas y ornamentos, representadas en poses majestuosas. La referencia a la fotografía de moda confiere una sensación de contemporaneidad, imbuyendo las prendas de resonancias trascendentales.


Esta magnífica serie, titulada Orixás: Relatos Personales sobre el Retrato, se presentó en su primera exposición individual en la Galería de la Ópera de Londres el pasado noviembre. «En esta nueva obra, Gustavo nos recuerda la importancia de encontrarnos en un sentido personal de la divinidad, dando forma a un panteón de Orixás cuya postura y presencia encarnan y celebran el sincretismo visual del Candomblé. Creo que vivir a la sombra de los acontecimientos mundiales actuales exige una creciente necesidad de arraigo espiritual, y Gustavo, en la intimidad de su propio estudio, pinta el retorno de nuestra mirada a una dimensión interior», explicó el curador Samuele Visentin.
Gustavo Nazareno es un talento emergente que merece la pena seguir de cerca. Si bien ha sido objeto de numerosas exposiciones en Brasil y Europa, en la primavera de 2026 sus obras se presentarán en el Museo de Historia Negra y Centro Educativo DuSable de Chicago.

Bará #420, 2019/2024
© Gustavo Nazareno, Orixás Cuentos personales sobre el retrato
Cortesía de la Galería de la Ópera



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