Anna María Maiolino en Picasso 

Hasta el 21 de septiembre de 2025, el Museo Nacional Picasso de París dedica su galería principal de la planta baja a la artista brasileña Anna Maria Maiolino. Esta primera retrospectiva francesa, y sobre todo un encuentro entre dos visiones artísticas de influencia mediterránea, explora la pregunta: ¿qué puede revelar la obra de una mujer nacida en Italia y formada en Brasil al dialogar con la maestra española del Hôtel Salé? La respuesta emerge a través de la arcilla, el papel y la inspiración política, y les espera al final.

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Como parte de la Temporada Cultural Francia-Brasil 2025, la exposición reúne un centenar de dibujos, esculturas, pinturas y vídeos que abarcan sesenta años de su obra. Galardonada con un León de Oro a la Trayectoria en la Bienal de Venecia de 2024, Maiolino aprovecha su primera exposición parisina para reivindicar su lugar en la historia del arte contemporáneo y en la memoria cultural brasileña. En la entrada, un gran letrero rojo de neón proclama "Estoy aquí" en francés y portugués, un título a modo de manifiesto que subraya el rechazo de la artista a cualquier exhibición patrimonial: se declara viva y en plena actividad. 

A medida que los visitantes recorren las galerías, emerge un tema central: el trabajo manual. Grabados de la década de 1960, fotografías de la década de 1970, diez cortometrajes que muestran el corte silencioso del pan crudo y, a continuación, una serie de esculturas de arcilla amasadas sin cesar como tantas hogazas de pan horneadas a diario en humildes cocinas. Este recorrido táctil ilumina lo que conecta a Maiolino con Picasso: la libertad otorgada al material, la transformación de lo mundano en poético. El trabajo curatorial de Emilio Khalil, en colaboración con Sébastien Delot y Fernanda Brenner, subraya este diálogo sin comparar jamás un lienzo con otro; más bien, permite que resuenen los temas compartidos: el exilio, el cuerpo, la maternidad, el compromiso… 

Exiliada en Nueva York durante la dictadura militar brasileña, Maiolino hizo del lenguaje un arma suave. Su Poemas Las imágenes combinan palabras portuguesas e italianas, como migrantes que se entrelazan en la página. Sus performances invitan al público a caminar descalzo entre huevos colocados en la frágil tierra, una metáfora de supervivencia. En París, estas obras adquieren un nuevo significado: dialogan con las luchas pacíficas de Picasso contra la guerra y por la paz. Este encuentro nos recuerda que el arte puede ser una declaración sin proclamar un eslogan.

Al acoger a Maiolino, el museo mantiene su compromiso: invitar a artistas contemporáneos que cuestionan el legado de Picasso, siguiendo los pasos de Faith Ringgold y Sophie Calle. Esta política responde al deseo del público de un museo vivo y dinámico. Aquí, la perspectiva femenina brasileña ofrece una interpretación orgánica de Picasso, alejada de los estereotipos masculinos, abriendo la puerta a nuevas narrativas descolonizadas en los museos europeos.

Mientras la voz de Maiolino llena el Hôtel Salé, la pregunta inicial encuentra respuesta. Sí: esta exposición revela que el diálogo entre obras de arte y culturas continúa nutriendo el presente. En la última sala, una pared de dibujos recientes e inéditos confirma que el artista permanece en constante movimiento. Al salir del museo, uno comprende que Picasso sigue resonando a través de los ecos que reverberan creadores de todo el mundo. Y uno se lleva esta simple certeza: el arte vive cuando se comparte, sin fronteras…

"Anna Maria Maiolino. Estoy aquí. Estou Aqui"
Musée national Picasso-París
5, rue de Thorigny, París 3e 
Hasta el 21 de septiembre de 2025

museopicassoparis.fr

©EVERTON BALLARDIN

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