Hay películas que no aspiran a revolucionar el cine, pero que saben ofrecer exactamente lo que esperamos: un momento de relax, un interludio reconfortante. El club del asesinato del juevesLa adaptación cinematográfica de la novela superventas de Richard Osman pertenece a esta categoría. Sin un mensaje recargado, sin afán de cambiar las cosas, pero con una promesa sencilla: entretener con elegancia.

Helen Mirren, Pierce Brosnan, Ben Kingsley, Celia Imrie… tantas caras conocidas que es un placer volver a verlas. Verlas juntas es como saborear un dulce delicado cuyo sabor se prolonga, un simple placer que desearías que durara para siempre. Estos jubilados tienen la energía de las jóvenes estrellas y la camaradería de los viejos amigos. Te dan ganas de sentarte con ellas, con una taza de té humeante en la mano, a comentar las noticias del día.
Claro que la residencia de ancianos, ubicada en un castillo de estilo inglés, se parece más a un cuento de hadas que a la realidad cotidiana. Pero es difícil no quedar prendado de los impecables jardines y los lujosos salones: uno se deja cautivar fácilmente por la ilusión.
Chris Columbus, un veterano del entretenimiento familiar, dirige esta investigación sin excesiva oscuridad. La película se enmarca en la categoría de misterio acogedor: una trama policial, sin duda, pero tratada con ligereza y humor. Seguimos a Elizabeth, Ron, Ibrahim y Joyce con la misma curiosidad que si hojeáramos una novela de misterio junto a la chimenea.


La película en su conjunto no es innovadora; algunos personajes secundarios carecen de profundidad, pero la química entre los cuatro protagonistas funciona. El objetivo no es hacerte temblar de miedo ni hacerte reflexionar profundamente: te acomodas, sonríes y te dejas llevar.
La película fue un éxito de público desde su estreno, cautivándolos con su mezcla de encanto británico y prestigioso reparto. Sin embargo, los lectores de la novela homónima no siempre encuentran la misma intensidad e imprevisibilidad en la escritura de Richard Osman. Les parece un poco sosa, demasiado pulida. Pero ese es el precio a pagar por una película que busca cautivar sin ser contundente.
El club del asesinato del jueves No es ni una revelación ni un fracaso. Es un capricho británico, endulzado en su justa medida, para disfrutarlo sin pensarlo dos veces a la hora del té. Aunque los puristas podrían sorprenderse, los espectadores que buscan consuelo aplaudirán. ¿Y yo? Agarro mi manta, me acomodo y ya espero con ansias el próximo drama policial del jueves.









