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His & Hers, el thriller de Netflix que divide pero cautiva hasta el último minuto

Vemos algunas series para pasar el rato; otras acaban ocupando todo nuestro tiempo. De él de ellaLa adaptación para Netflix de la novela de Alice Feeney se enmarca en esta segunda categoría. Presentada como un thriller psicológico clásico —un asesinato, un pequeño pueblo, secretos—, la serie, sin embargo, emplea un enfoque más ambiguo, oscilando entre la tensión controlada y el desequilibrio narrativo. El resultado es mixto, pero difícil de ignorar.

©Netflix

La historia comienza con el descubrimiento del cadáver de una joven en un pueblo aparentemente tranquilo. Anna Andrews, periodista que regresa a su ciudad natal tras un revés profesional y personal, decide cubrir el caso. Por casualidad —o quizás por destino—, conoce a Jack Harper, el detective a cargo de la investigación, quien resulta ser su exmarido. A partir de entonces, la investigación criminal se convierte en una exploración íntima: la de una pareja rota, un pasado mal asimilado y heridas aún abiertas.

La serie adopta una narrativa dual, alternando los puntos de vista de Anna y Jack. Este recurso, fiel al espíritu de la novela, es uno de los aspectos más cautivadores de la historia. Cada versión de los hechos parece creíble, pero luego flaquea. Toda certeza se desmorona. El espectador se ve constantemente invitado a preguntarse: ¿quién dice la verdad? ¿Quién manipula? ¿Quién se protege? Esta inestabilidad alimenta el suspense constante, incluso cuando la acción se ralentiza.

Tessa Thompson interpreta a Anna con una intensidad frágil, una mezcla de determinación profesional y vulnerabilidad íntima. Su personaje, a menudo al borde del colapso, aporta a la serie su profundidad emocional. Frente a ella, Jon Bernthal le otorga a Jack una presencia más cruda, casi opaca. Su dinámica, construida sobre palabras no dichas y tensiones reprimidas, mantiene una carga dramática que trasciende el simple marco de un procedimiento policial. Es en estos intercambios donde la serie encuentra sus momentos más auténticos.

No obstante, De él de ella No resulta del todo convincente. Varios críticos han señalado una inconsistencia en el tono: la serie parece oscilar entre un thriller psicológico oscuro y un drama sentimental más convencional. Algunas subtramas carecen de profundidad, y la escritura, a veces demasiado pesada, debilita la sutileza de la narrativa. En ocasiones, los clichés del género se vuelven predecibles: falsos sospechosos, revelaciones calculadas. La sensación de haber visto este tipo de estructura antes se cierne sobre varios episodios.

©Netflix

Pero es precisamente en esta tensión entre lo familiar y lo sorprendente donde la serie encuentra su singularidad. Donde uno cree reconocer una fórmula demasiado predecible, un detalle lo trastoca todo. El montaje mantiene una atmósfera de inquietud generalizada. Los silencios tienen tanta fuerza como los diálogos. El pequeño pueblo, filmado como un espacio cerrado donde todos se conocen —o creen conocerse—, se convierte en un personaje por derecho propio, saturado de secretos.

La verdadera fuerza de De él de ella Su fuerza reside en el arte de los giros argumentales. A medida que avanza la investigación, las certezas se desmoronan. Las alianzas se vuelven inestables y las motivaciones, más turbias de lo que inicialmente parecía. La serie juega hábilmente con la percepción del espectador, llevándolo a conclusiones tentativas antes de revertirlas. Este juego alcanza su clímax en un final que, inesperadamente, reorganiza las cartas. El sorprendente final no solo revela a un culpable, sino que recontextualiza las relaciones, decisiones y silencios acumulados desde el primer episodio.

Este audaz final explica en parte por qué la serie, a pesar de las críticas dispares, genera tanto debate. Algunos lo ven como un giro brillante, otros como una manipulación excesiva. Pero es innegable que la conclusión deja una huella imborrable, obligando a los espectadores a repensar toda la narrativa a la luz de las revelaciones finales.

Fundamentalmente, De él de ella No es una obra maestra del thriller contemporáneo ni una simple producción intercambiable. Más bien, encarna ese punto medio, imperfecto pero estimulante, donde el suspense funciona, donde las interpretaciones impulsan la narrativa, incluso cuando el guion flaquea. Su recepción mixta refleja esta ambivalencia: se puede criticar su dependencia de las soluciones fáciles, pero se reconoce su capacidad para mantener la tensión hasta el final.

En un paisaje saturado de series policiacas, De él de ella Al menos logra generar debate. Y en la economía del streaming actual, provocar debates —sorprendentes, divisivos, inquietantes— quizás ya sea una forma de éxito.

©Netflix

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