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Las 5 joyas del chocolate caliente de París

En París, el chocolate caliente es mucho más que una simple bebida para calentarse las manos en invierno. Es un ritual, casi una obsesión. Olvídate del chocolate en polvo industrial y la leche tibia; aquí hablamos de néctar, textura y recuerdos de la infancia. Aquí tienes cinco lugares donde el cacao se saborea como un buen vino.

El imprescindible: Angelina

No se puede hablar de chocolate caliente sin mencionar el famoso "Africano". Sí, suele haber cola bajo los soportales de la Rue de Rivoli, pero la experiencia sigue siendo legendaria. Es un chocolate tan espeso que casi se puede meter la cuchara. Se disfruta en un ambiente Belle Époque, sirviéndose el chocolate uno mismo en la taza, sin olvidar la nata montada que se sirve aparte. Es el lugar ideal para los amantes de los clásicos atemporales.

angelina-paris.fr

Casual chic: Carette

Carette encarna la elegancia parisina sin la rigidez. Ya sea bajo las arcadas de la Place des Vosges o en el Trocadéro, su chocolate caliente es perfecto: suave pero no empalagoso. ¿El secreto? La suave mousse que lo cubre. Es el lugar ideal para charlar con un amigo mientras observas a los transeúntes. Acompáñalo con uno de sus minisándwiches o un macaron y tendrás el capricho perfecto para la tarde.

paris-carette.fr

El purista: PLAQ

Aquí, la cosa cambia. En PLAQ (rue d'Aboukir), no se andan con rodeos con el grano de cacao. Es una chocolatería que elabora desde el grano hasta la tableta. Su chocolate caliente es una revelación aromática: es puro, intenso, con notas de frutos rojos o especias según el lote. Es menos cremoso que en otros lugares, pero mucho más complejo. Para los verdaderos amantes del cacao que desean experimentar el poder de la tierra.

plaqchocolat.com

Lo último en lujo: La Réserve Paris

Si quiere sentirse como un huésped privilegiado en una mansión privada, este es el lugar ideal. En La Réserve, el chocolate caliente se trata como una joya. Se sirve en un salón tranquilo, lejos del bullicio, con un servicio excepcionalmente amable. Es un chocolate caliente generoso y envolvente que le invita a hundirse en un sillón de terciopelo y no irse nunca. Un momento verdaderamente atemporal.

lareserve-paris.com

Dándose el gusto de disfrutar de un placer culpable: el George V

En el Palacio de Jorge V, el chocolate caliente es una verdadera celebración. El pastelero le añade un toque divertido: imagina un chocolate caliente suave acompañado de malvaviscos derretidos flotando en la superficie. Es lujoso, es hermoso, pero sobre todo, es increíblemente reconfortante. Es el lugar para redescubrir la magia infantil, rodeado de algunos de los arreglos florales más espectaculares de París.

fourseasons.com/es

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