
Con «Beauregard», Pierre Yovanovitch ha creado una colección de muebles donde la laca, un material tradicionalmente asociado a la historia decorativa francesa, se convierte en una auténtica herramienta de expresión contemporánea. Presentada en París a principios de 2026, esta serie de piezas escultóricas reafirma una visión sensible del diseño, que fusiona la herencia arquitectónica, una artesanía excepcional y la exploración formal.


La colección «Beauregard» marca un hito significativo en la trayectoria de Pierre Yovanovitch. Por primera vez, el diseñador y arquitecto de interiores ha integrado la laca en el corazón de su lenguaje de mobiliario. Lejos de ser un mero efecto superficial, este material se convierte en un lenguaje propio, capturando la luz, realzando la profundidad de las formas y dialogando con la calidez de la madera. Esta evolución no es insignificante: se fundamenta tanto en la historia personal del diseñador como en una cuidadosa reinterpretación de las artes decorativas francesas.
Bautizada como «Beauregard» en homenaje a la mansión del siglo XVIII que alberga la sede parisina del grupo, la colección mantiene una estrecha relación con la arquitectura. Al igual que esta residencia histórica, juega con un sutil equilibrio entre el rigor clásico y la libertad contemporánea. Las formas son curvas, las proporciones están cuidadosamente controladas y las líneas son deliberadamente legibles. Cada pieza parece concebida como un fragmento de espacio donde la estructura es tan importante como el material.


La colección consta de nueve piezas: una mesa de comedor, sillas, un escritorio, una mesa de centro disponible en tres tamaños, una consola, una chaise longue y una lámpara de escritorio. Todas están elaboradas en madera de castaño, con acabado en tinte natural u oscuro. El lacado aplicado a las patas en cuatro colores —azul, marrón, rojo y negro— realza sus líneas depuradas. Los asientos están tapizados en telas de delicados tonos, mientras que las patas cuentan con remates de latón que acentúan su refinada elegancia.
Más allá de su atractivo estético, «Beauregard» es también una muestra de artesanía excepcional. Cada pieza recibe entre 20 y 30 capas de laca, aplicadas a mano por artesanos franceses, un proceso que requiere más de cincuenta horas. Este trabajo meticuloso se inspira en el legado de los maestros lacadores del siglo XX, en particular los del Art Déco, al tiempo que reivindica una estética totalmente contemporánea. Fiel a su compromiso con la excelencia artesanal, Pierre Yovanovitch ha optado por producir exclusivamente bajo pedido.


Esta colección, de carácter muy personal, también se inspira en la historia del diseño. Los años de colaboración de Pierre Yovanovitch con Pierre Cardin, y en particular las "Esculturas Utilitarias" desarrolladas por el estudio del diseñador en la década de 1970, encuentran un claro eco en estas formas expresivas. La influencia de la época dorada de la laca de los años 1940, impulsada por figuras como Emilio Terry, se hace evidente en el juego de reflejos y luz que crean las superficies.
Con «Beauregard», Pierre Yovanovitch propone una visión del mobiliario como un terreno para la experimentación sensible, en la encrucijada del arte, el diseño y la arquitectura. Esta colección reafirma que el lujo contemporáneo reside tanto en la maestría artesanal como en la precisión de la forma.










