Sus sillones parecen haber brotado como hongos relucientes en medio de una sala de estar. Liam Lee, un joven diseñador neoyorquino, moldea lana merino teñida a mano hasta convertirla en coral o liquen. ¿Cómo reinventa la relación entre el arte y el mobiliario este diseñador, que en tan solo unos años ha pasado de las representaciones digitales a las colecciones de museos? La respuesta está al final de este artículo.

La naturaleza como primer taller
Nacido en Nueva York en 1993 y formado en literatura en la Universidad de Chicago, Liam Lee dejó el mundo de la escenografía para abrir su propio estudio en 2020. Allí, observa células, semillas y el fondo marino, reproduciendo estas formas orgánicas en cuadernos de bocetos de acuarela antes de plasmarlas en cómodas piezas tridimensionales. En su opinión, una silla debe respirar como una planta e invitar a quien se sienta a viajar.
Lana esculpida
Cada pieza comienza con hebras de lana merino y mohair sumergidas en baños de ácido coloreado. La fibra cardada se afieltra con aguja y se aplica a un marco de cedro, un proceso que se repite durante semanas hasta que los relieves evocan corales, cactus o esporas flotantes. El artista aprecia la flexibilidad de este material, que puede volverse suave o denso según su densidad y conserva la calidez de la piel.
De la galería al museo
Descubierto en la feria FOG Design+Art de San Francisco, Lee se unió a la galería Patrick Parrish de Nueva York, que le dedicó la exposición "Catch and Release" en 2023. Sus sillas ondulaban como algas, invitando al visitante a reconsiderar la silla común. Ese mismo año, fue finalista del Premio de Artesanía Loewe, antes de que su obra ingresara en las colecciones permanentes del Museo de Arte Moderno de San Francisco y el Museo de Arte de Denver.


Reconocimiento rápido
En menos de cinco años, la prensa internacional ha elogiado su imaginación biomórfica. Papel pintado* lo colocó en su USA 300, mientras Dwell Fue nombrado uno de los 24 nuevos talentos a tener en cuenta. Su obra también forma parte de la trienal Making Home de Cooper Hewitt en Nueva York, donde sus sillas se exhiben junto a objetos domésticos que exploran el tema del futuro de la vivienda.
Poético y sostenible
Más allá del espectáculo visual, Liam Lee aboga por la artesanía responsable: la lana proviene de granjas estadounidenses y el proceso de teñido utiliza una cantidad mínima de agua. Los muebles que crea alcanzan la categoría de escultura sin sacrificar su función: el artista explica que busca dar vida a piezas que parecen haber crecido sin intervención humana, difuminando la línea entre objeto manufacturado y organismo vivo.
Entonces, ¿cómo transforma Liam Lee la forma en que experimentamos el arte en casa? La respuesta reside en un sillón cuya silueta coralina acuna el cuerpo evocando el lento crecimiento de un arrecife. Sus asientos invitan a un diálogo íntimo con la naturaleza, animándonos a acariciarla en lugar de observarla a través de una ventana. De esta manera, el artista confirma que el diseño puede ser a la vez refugio y aventura, una promesa de una vida cotidiana donde la belleza florece una y otra vez.









