Hay algo infinitamente cierto en la obra de Linde Freya Tangelder, fundadora del estudio de diseño Destroyers/Builders: una búsqueda persistente de la forma esencial, aquella que resuena con la materia sin dominarla jamás. Formada en la Academia de Diseño de Eindhoven y tras haber trabajado en el estudio Campana de São Paulo, esta diseñadora holandesa, ahora afincada en Amberes y Asse, crea un diálogo entre la destreza artesanal y el rigor arquitectónico en un lenguaje donde la superficie, el peso, la textura y la luz se convierten en los verdaderos protagonistas.

El nombre de su estudio, Destructores/Constructores, suena a manifiesto: deconstruir para reconstruir de forma diferente, reinventar los gestos de la construcción dotándolos de una dimensión íntima. Ya sea en forma de asiento, lámpara o estructura, cada pieza parece provenir de una obra detenida, de una arquitectura miniaturizada que ha encontrado refugio en el ámbito doméstico. Para Tangelder, el objeto siempre trasciende su función: se convierte en un fragmento, testigo de una reflexión más amplia sobre cómo habitamos el mundo.
Sus creaciones ocupan ese fascinante espacio intermedio donde el diseño roza el arte sin disolverse en él. Las piezas son a la vez esculturales y profundamente materiales. En la serie Fundamentos (2022), presentada en la Galería Valerie Traan, la diseñadora combina gres, roble y aluminio lijado a mano. Cada elemento juega con la tensión entre lo pesado y lo ligero, lo áspero y lo liso, lo crudo y lo refinado. La mirada se desliza por la superficie antes de posarse en la marca, la imperfección deliberada que revela la mano del artesano. Como si el objeto conservara el recuerdo del gesto que lo moldeó.
La relación con la arquitectura es omnipresente. Las construcciones de Linde Freya Tangelder no solo se inspiran en los edificios, sino que adoptan su lógica estructural y tensión espacial. La serie Sección alta et Sección baja ou ArquetipoCreadas para la galería Nilufar, estas obras exploran los volúmenes de la bóveda, el pilar y el dintel. Estas formas, extraídas de la gramática arquitectónica clásica, se reducen a escala humana, como si la monumentalidad finalmente pudiera ser comprendida. Y los materiales se convierten en compañeros de conversación: ladrillo, aluminio, bronce, piedra. A Tangelder le gusta difuminar las jerarquías entre lo noble y lo no noble: lo alto y lo bajo., El lujo y los estilos vernáculos se responden entre sí en un diálogo sutil.


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Este gusto por los materiales, por su transformación y ambivalencia, proviene sin duda de su formación en Eindhoven, pero también de su estancia en Brasil. Linde Freya Tangelder menciona a menudo la influencia de Lina Bo Bardi, una arquitecta brasileña que supo hacer que el hormigón se expresara como un material sensible. Su proyecto... Ventanas de Bo Bardi (2019) es también un homenaje explícito a esta figura tutelar: una serie de muebles que traducen la tensión entre transparencia y opacidad, entre marco y apertura.
A lo largo de los años, Tangelder se ha consolidado en el panorama internacional, exponiendo en Milán, París, Bruselas y Nueva York. Ganadora del premio al Joven Diseñador del Año (Bélgica, 2019) y posteriormente del premio al Joven Talento de Diseño del Año en los premios internacionales EDIDA en 2023, encarna a esta nueva generación de diseñadores para quienes el diseño ya no se limita a la función, sino que se convierte en una forma de pensar el mundo.
En su estudio de Asse, maquetas, muestras de piedra, bloques de cera y piezas de aluminio conforman un paisaje casi arqueológico. Uno imagina a la diseñadora como una buscadora de formas, recomponiendo pacientemente un vocabulario hecho de fragmentos y tensiones. Sus piezas para Cassina (Cera, Piedra, Luz(2023-2024) Amplía esta búsqueda: la luz esculpe la materia, la materia retiene la luz. Todo es cuestión de equilibrio, de aliento, de densidad.
El mundo de Destructores/Constructores es una celebración de la lentitud, de la observación atenta, de la mano que duda antes de cortar. En un mundo saturado de superficies perfectas, los objetos de Linde Freya Tangelder nos recuerdan que la belleza reside en la apariencia de imperfección, en la huella del gesto. Quizás aquí resida la verdadera modernidad: en esta fértil tensión entre lo construido y lo deconstruido, entre la ruina y la promesa.




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