TRAGA: Un vaso, dos mundos

¿Tiene aún algo que decirnos el objeto cotidiano? Esta es la pregunta que plantea Daniel Nikolovski con TRAGA, su joven firma milanesa. Lejos de un enfoque árido y conceptual, el estudio ofrece un diseño a la vez brutalista y lúdico, cuya primera pieza es... Vaso de chupito de martini sirve como manifiesto: un vaso, dos actitudes y la promesa de revertir el ritual.

Hay momentos raros en que un objeto, mediante una inversión tan simple como inesperada, logra frustrar la tiranía de las costumbres establecidas. Vaso de chupito de martini La creación de TRAGA es una de ellas. La pieza inaugural de este nuevo estudio milanés trasciende su condición de simple objeto de vidrio para convertirse en una miniatura arquitectónica que llama la atención. Por un lado, la icónica copa de Martini, con sus líneas atemporales; por el otro, con un simple gesto invertido, un volumen cilíndrico para el trago. Una pequeña maravilla de doble funcionalidad que, lejos de ser un simple artilugio, encapsula toda la filosofía de la marca: "repensar las tipologías" para reintroducir una dosis de irreverencia y expresividad. 

Este estilo único lleva la impronta de su fundador, Daniel Nikolovski. Criado en Skopie, bajo la sombra protectora de la arquitectura brutalista y escultórica, ha logrado combinar esta influencia de formas plenas y monumentales con la ligereza y el espíritu lúdico del posmodernismo italiano. El resultado es un lenguaje formal hecho de contrastes deliberados, donde la robustez de la línea nunca sacrifica la ingenio Esta inteligencia espiritual tan apreciada por el diseño italiano. Desde la base hasta el cáliz, el vidrio es un diálogo constante entre monumentalidad y cordialidad.

La elección del material es igualmente importante. El borosilicato, más conocido como Pyrex, cobra protagonismo. Un material de laboratorio reutilizado por su resistencia al tiempo y a la temperatura, encarna el compromiso con la sostenibilidad que se encuentra en el corazón del ADN de TRAGA: reutilización ilimitada, reciclabilidad del material e incluso embalaje de cartón reciclado. El atractivo estético del vidrio, disponible en cuatro sutiles tonos (ámbar-lila, azul-rosa, azul-verde y transparente), realza aún más el equilibrio, jugando con gamas cromáticas que evocan la tradición vidriera sin limitarse a ella.

TRAGA, cuyo nombre, derivado del protoeslavo, significa "dejar huella", no pretende saturar el mercado con más objetos. Su ambición es más sutil: crear recuerdos, momentos suspendidos, con toques de color que embellecen una velada memorable. Si bien el estudio milanés es aún joven, ya muestra una energía colaborativa y se niega a tomarse demasiado en serio. Con este primer objeto, demuestra que un diseño que concilia la audacia formal con la facilidad de uso es quizás la respuesta más elegante a la rigidez de los rituales contemporáneos.

traga.it

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