David LaChapelle en Vichy: Cuarenta años de pop, lo sagrado y excesos

El festival Portrait(s) se apodera de Vichy cada verano con un exigente programa fotográfico, como lo hace de nuevo este año: desde Yohanne Lamoulère hasta Paul Graham, pasando por Studio Harcourt y sus emblemáticas cabinas fotográficas. Pero esta edición de 2026 pone a David LaChapelle en el centro de atención, en un escenario a la altura de su extravagancia.

Esta es mi casa. Nueva York, 1997

Algunos fotógrafos observan la realidad; David LaChapelle, en cambio, la escenifica. Para su primera gran exposición en Francia desde la de la Monnaie de Paris en 2009, el fotógrafo presenta cerca de cien obras en el Grand Établissement Thermal de Vichy, que abarcan cuatro décadas de una trayectoria tan inclasificable como espectacular. La elección del lugar no es casual: este balneario termal de principios del siglo XX , con su grandeza arquitectónica que combina cúpulas, cerámica y azulejos vidriados, ofrece un entorno casi natural para un artista que siempre ha tratado el barroco como su lengua materna.

La exposición individual comienza donde todo empezó: con las primeras composiciones figurativas e imágenes de moda de LaChapelle de la década de 1980, marcadas por su colaboración fundamental con Andy Warhol. Fue en el seno del Pop Art donde LaChapelle forjó su lenguaje visual, su capacidad para transformar incluso la superficie más ostentosa en un mordaz comentario sobre la sociedad de consumo. Sus primeros retratos de celebridades ya se erige como manifiestos: los colores saturados, la puesta en escena teatral, el humor corrosivo oculto bajo la extravagancia. 

Lo que la retrospectiva revela con nueva claridad es la profundidad espiritual que impregna toda su obra. Bajo el brillo y los cuerpos idealizados, LaChapelle exploró constantemente las nociones de deseo, trascendencia y redención. 

Sus alegorías más conocidas, sus composiciones inspiradas en la pintura del Siglo de Oro flamenco o del Renacimiento italiano, no son provocaciones sensacionalistas. Plantean interrogantes que nuestra época prefiere eludir: ¿qué veneramos realmente? ¿Qué sacrificamos en aras de la visibilidad?

Lo más destacado de la exposición es una serie monumental e inédita de obras inspiradas en las técnicas clásicas del fresco. A esta escala, la obra de LaChapelle adquiere una nueva dimensión. Ya no contemplamos una fotografía; nos encontramos ante una propuesta pictórica completa, donde cada detalle ha sido concebido con la meticulosidad de un pintor renacentista y la audacia de un artista pop. Es precisamente en esta tensión, entre lo sagrado y lo vulgar, entre lo eterno y lo efímero, donde reside la fuerza de una obra que se niega a tomar partido.

Cuarenta años después de su debut, David LaChapelle sigue siendo uno de los pocos artistas capaces de hacer coexistir a Madonna y Miguel Ángel sin que ninguno pierda su dignidad. Este verano, en Vichy, su universo desborda las paredes con una generosidad excepcional.

14ª edición de Retrato(s): “David LaChapelle”

Gran establecimiento térmico 

Avenida General Dwight Eisenhower, Vichy

De junio a 19 4 2026 octubre

opera-vichy.com 

@portraits_vichy

davidlachapelle.com

@david_lachapelle

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