CUANDO LA NOCHE SE VISTE DE LUZ

Un icono de los 1990 que ha vuelto a ponerse de moda, el vestido lencero se perfila como la pieza clave de la temporada otoño-invierno 2025-2026. Desde las pasarelas de Miu Miu hasta la calle con Irina Shayk, este vestido de satén, antaño símbolo de intimidad, se convierte en la encarnación de una feminidad libre y moderna, ideal para lucir sin moderación, de día o de noche.

El vestido lencero nunca había sido tan cautivador. Antaño sinónimo de intimidad, ahora se consolida como el sello distintivo de una mujer moderna, libre y segura de sí misma. En el desfile de Invierno 25 de YSL Mujer, Anthony Vaccarello ofreció una impactante interpretación de esta icónica prenda, realzada por una cautivadora banda sonora de SebastiAn. El diseñador capturó el espíritu de la época incluso antes de que se popularizara, plasmando a la perfección la necesidad de elegancia fluida y sensualidad discreta que impregna la moda actual.

En las pasarelas, el vestido lencero se ha convertido en un objeto de absoluto deseo. Los tejidos se deslizan sobre la piel, los cortes revelan sin exponer jamás, en un sutil equilibrio entre audacia y sobriedad. Vaccarello domina el arte de la sugestión: bajo su mirada, la lencería se transforma en una declaración de estilo, la suavidad se convierte en fuerza y ​​la feminidad se luce como una armadura ligera.

Fuera de la pasarela, Irina Shayk encarna a la perfección este nuevo look. Vista en las calles de Nueva York con un vestido fluido de efecto satén de Mango, la supermodelo lo reinterpreta con total seguridad: botas blancas de tacón cuadrado, una cazadora bomber oversize y un bolso tote minimalista. El contraste es perfecto: una mezcla de sofisticación y desenfado.

Desde Kate Moss hasta Carolyn Bessette-Kennedy, el vestido lencero nunca ha dejado de inspirar. Nacido en la década de 1950 bajo la dirección de Nancy Mecher, adoptado por las pin-ups, reinterpretado por los iconos de la década de 1990, regresa hoy con una forma refinada y poderosa.

En Saint Laurent, ya no se limita a vestir el cuerpo: expresa una actitud, una energía, una intuición de lo que la moda y las mujeres quieren ser ahora. El vestido lencero no sigue las tendencias, se anticipa a ellas con naturalidad.

SaintLaurent.com

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