La Semana de la Moda de París Otoño/Invierno 2026-2027 confirmó, una vez más, que la capital sigue siendo la encrucijada de las visiones creativas más audaces de la moda contemporánea. Desde la elegancia soleada de Amiri hasta las propuestas radicales de EgonLab, pasando por la tensión contrastante de Rick Owens, estos tres desfiles dan testimonio de la diversidad estética y conceptual que impregna el calendario parisino esta temporada.


Amiri Otoño-Invierno 2026-2027
Amiri – La versión francesa de “Cool Californian”
El desfile de Amiri, presentado en el Carreau du Temple, trajo una cálida brisa del Oeste americano a una Semana de la Moda dominada por los grises invernales. Bajo la dirección de mike amiriLa colección Otoño/Invierno 2026-2027 encarna una reinterpretación muy personal del glamour de Hollywood, inspirada en el mito cultural del barrio de Laurel Canyon en Los Ángeles.
Este desfile se distingue por una estética híbrida donde los códigos del lujo californiano —vaqueros suaves, chaquetas de traje abiertas sobre camisetas ligeras y bordados brillantes— se fusionan con un vestuario invernal más estructurado. Lejos de los contrastes marcados, Amiri ofrece una elegante desenfado, una silueta que coquetea con el brillo discreto sin perder la esencia de la refinada sofisticación.
La presencia de celebridades como Jeff Goldblum y Chris Brown en la pasarela subraya las raíces culturales de la marca en la estética hollywoodense, que trasciende la simple ropa para convertirse en una narrativa visual completa. Es una moda que se adapta a los tiempos actuales sin renunciar a un cierto sentido de fantasía y escapismo.


EgonLab – Renacimiento Creativo y Manifiesto
En contraste con la euforia casi cinematográfica de Amiri, EgonLab (una marca parisina fundada por Florentin Glémarec y Kévin Nompeix) optó por convertir su desfile en un acto de resistencia creativa. Su colección, titulada Lázaro, se presenta como un renacimiento: el de una casa que aspira a reconciliar la creatividad radical y la presión comercial de la industria.
El espectáculo se abre con un intenso manifiesto, leído por la actriz británica Jameela JamilLo cual advierte contra una industria que prioriza la productividad sobre la imaginación. Esta puesta en escena no es casual: sitúa inmediatamente el desfile en una profunda reflexión sobre el papel de la moda como discurso cultural y político.
Lázaro es una metáfora: un fénix que resurge de las limitaciones de un mercado homogeneizado. En las siluetas, dominadas por negros densos, texturas arrugadas, juegos de asimetría y patchworks híbridos, se explora y reafirma la identidad —personal, colectiva, queer—. En lugar de recurrir a tendencias efímeras, EgonLab se apoya en una gramática visual singular, a veces radical, que cuestiona la frontera entre... de percha et costura conceptual.


Rick Owens
Finalmente, el desfile de Rick Owens ilustra una de las tensiones más estimulantes de la moda contemporánea: la que existe entre una estética radicalmente personal y la necesidad de apropiación por parte de un público más amplio. El diseñador estadounidense, residente en París desde hace muchos años, se esforzó esta temporada por ofrecer una colección más llevable." sin traicionar su ADN underground.
Owens ha combinado con éxito compromiso y atractivo comercial, ofreciendo piezas que se mantienen fieles a la estética oscura, texturizada y escultural que lo caracteriza, a la vez que las hace más accesibles. En un entorno donde la moda suele ser criticada por su elitismo, este posicionamiento estratégico permite que sus creaciones circulen más ampliamente sin diluir su estética.
Esta elección de hacer ciertas piezas más “asequibles” responde a una demanda contemporánea de ropa significativa pero usable, y coloca el desfile en una dinámica donde la artesanía y la vanguardia ya no se limitan a nichos exclusivos.










