
El 24 de junio, en el Boulevard Raspail de París, Alexandre Mattiussi presentó la colección Primavera/Verano 2027 de Ami en un entorno único: el antiguo edificio de la Fundación Cartier, una estructura totalmente acristalada diseñada por Jean Nouvel, construida alrededor de un jardín y su magnífico cedro centenario. Este lugar refleja a la perfección la filosofía de la marca: partir de lo que ya existe, de los momentos cotidianos y extraordinarios de la vida, para crear algo bello.


Con la ola de calor, los invitados, desde Catherine Deneuve hasta el actor japonés Shuzo Ohira y el cantante coreano Choi Jong-ho, fueron recibidos con abanicos con el logotipo de Ami y una selección de cócteles en tonos que ya anunciaban los colores de la temporada.
La gran mezcla
La idea central de esta colección se resume en una frase: la ropa nunca debe ser restrictiva. Para demostrarlo, Mattiussi combinó con ingenio prendas que no se asociarían espontáneamente. Bañadores cortos y largos se combinaron con mocasines, y especialmente con conjuntos de chaqueta, camisa y corbata, o incluso con gabardinas color arena.


Una modelo lució una camisa y corbata debajo de un vestido de tirantes finos con un escote muy pronunciado. El efecto resulta desconcertante a primera vista, pero liberador a segunda.


Es una forma de decir que el vestuario no tiene por qué seguir reglas inmutables, que la ropa formal y la de playa pueden coexistir, que una corbata puede acompañar a unos pantalones cortos, que la elegancia no es una cuestión de categorías.


Materiales, colores, volúmenes
La primera parte del desfile presentó el icónico rojo rubí de Ami sobre negro y azul, a veces cobalto, a veces azul cielo. La paleta se amplió después: ocre, burdeos, verde, blanco roto, amarillo, a veces con un toque dorado gracias a llamativos reflejos en gabardinas y pantalones fluidos.




Los tejidos técnicos se yuxtapusieron con popelinas, lanas finas y sedas. La interacción entre acabados mate y brillantes aportó dinamismo a la colección. Las rayas alternaban entre verticales y horizontales, mientras que las faldas y los vestidos estaban adornados con discos reflectantes translúcidos, combinados con polos de rayas tricolores.


La conclusión en color blanco
El desfile concluyó con un tono más tranquilo y luminoso. Modelos de tonos claros y uniformes lucieron chaquetas vaqueras, faldas lápiz, abrigos de peluche, gabardinas y camisas con bolsillos de estilo militar. El blanco, como respuesta al calor, resultó práctico y elegante a la vez. Una forma de cerrar el desfile con lo esencial: prendas que realmente apetece llevar.












