Cindy Sherman es una estrella. Pero una estrella que nunca se muestra tal y como es. Desde hace casi cincuenta años, solo aparece maquillada, transformada, disfrazada de mil personajes: actriz de serie B, mundana decadente, flapper anticonformista de los locos años veinte o heroína de cine negro. Con ella, el arte se confunde con el gran teatro de las apariencias.

Este verano, Hauser & Wirth Menorca dedica a la artista estadounidense una gran retrospectiva: «The Women». Se trata de su primera exposición individual en España en más de veinte años. En ella se pueden ver sus series legendarias: Untitled Film Stills (1977-1980), fotografías en blanco y negro en las que Sherman recrea por sí sola toda una parte de la historia del cine; pero también obras más raras, como Bus Riders y Murder Mystery, realizadas en 1976, cuando aún era estudiante. Ya entonces se percibe esa voluntad de difuminar los límites, de fundirse en identidades que solo existen a través de la imagen.
El título de la exposición no es casual: proviene de la obra The Women, de Clare Boothe Luce (1936), una feroz sátira sobre las relaciones entre mujeres, adaptada dos veces al cine. Sherman lo ve como un espejo tendido a nuestras sociedades, donde los códigos de la feminidad no han dejado de repetirse, desde el Hollywood de ayer hasta las redes sociales de hoy. Y es precisamente ahí donde su trabajo sigue siendo de gran actualidad: se anticipa a la lógica de los selfies, las identidades creadas para la pantalla, las vidas escenificadas para ser vistas.
Algunas obras dialogan directamente con la moda y el lujo. En Ominous Landscapes (2010), utiliza trajes extraídos de los archivos de Chanel —desde Coco hasta Karl Lagerfeld— para componer figuras atemporales, insertadas en paisajes grandiosos e inquietantes. Más tarde, con Flappers ( 2016-2018), imagina a esas jóvenes de los años veinte, figuras de libertad y modernidad, a las que representa envejecidas pero siempre arregladas, como aferradas a la ilusión de la eterna juventud. En cuanto a Society Portraits (2008), muestran a burguesas solitarias, inmersas en un lujo ostentoso, aisladas en su decorado de cartón piedra.


Cindy Sherman, Untitled (the actress at the murder scene), 1976/2000, Impresión en gelatina de plata, 25,4 x 20,3 cm / 10 x 8 pulgadas
Lo que Sherman pone de relieve es nuestra condición contemporánea: la de individuos que se definen por la imagen que proyectan. Revela la fragilidad de estas identidades en perpetua actuación, entre el deseo de reconocimiento y el miedo a desaparecer.
Y como para prolongar el juego, la exposición incluye un Laboratorio Educativo, en colaboración con la ESADIB, donde se invita al público a poner a prueba la «plasticidad de la identidad» a través de un teatro participativo. Una forma de recordar que lo que Sherman lleva explorando desde los años 70 —difuminar la frontera entre el papel y la realidad— se ha convertido en nuestra experiencia cotidiana, continuamente presente en nuestras pantallas.
Nacida en 1954 en Nueva Jersey, Cindy Sherman vive y trabaja en Nueva York. Pertenece a esa generación de artistas, junto con Sherrie Levine, Richard Prince o Louise Lawler, que comprendieron antes que muchos otros hasta qué punto las imágenes moldean nuestras vidas y que, gracias al arte, también pueden ser deconstruidas, desviadas y reinventadas.
«Cindy Sherman. The Women»
Hauser & Wirth Menorca
Illa del Rei, Mahón, Menorca (España)
Del 23 de junio al 26 de octubre de 2025



Cindy Sherman, Sin título #566, 2016, Impresión metálica por sublimación, 121,9 x 128,3 cm / 48 x 50 1/2 pulgadas








